יָדֶ֣ךָ לֹֽא־אֲסֻר֗וֹת וְרַגְלֶ֙יךָ֙ לֹא־לִנְחֻשְׁתַּ֣יִם הֻגָּ֔שׁוּ כִּנְפ֛וֹל לִפְנֵ֥י בְנֵֽי־עַוְלָ֖ה נָפָ֑לְתָּ וַיֹּסִ֥פוּ כָל־הָעָ֖ם לִבְכּ֥וֹת עָלָֽיו׃
Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos: Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió á llorar sobre él.
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